American Philosophical Practitioners Association

 


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Normas de Etica Profesional para la Práctica Filosófica


Preámbulo

Los individuos que ejercen la filosofía práctica pueden diferir tanto en el método que emplean como en su orientación teórica (por ejemplo: orientación analítica o fenomenológica-existencial), sin embargo, las actividades que realizan suelen ser de los siguientes tipos: (1) examinar los argumentos presentados por sus clientes, así como sus justificaciones; (2) aclarar, analizar y definir importantes términos y conceptos; (3) exponer y examinar las presuposiciones que subyacen dichos argumentos, así como sus implicaciones lógicas; (4) exponer los conflictos e incongruencias de dichos argumentos; (5) explorar teorías filosóficas tradicionales, así como evaluar las implicaciones de sus significados para el caso del cliente; y (6) realizar todas aquellas actividades que tradicionalmente han sido identificadas como filosóficas.

A pesar de que existen otras profesiones de asistencia que han incorporado algunas de las antiguas actividades filosóficas antes mencionadas dentro de sus prácticas terapéuticas, no por ello deben confundirse con la práctica privada de la filosofía tal y como queda definida por medio de la realización de actividades específicamente filosóficas, para las cuales los terapeutas filosóficos han recibido un entrenamiento y una educación específicos.

Las normas de ética profesional para la práctica filosófica sirven de código de ética de la APPA (Asociación Americana de Practicantes Filosóficos) y establecen los principios de conducta ética obligatorios para todos los miembros practicantes. Por lo tanto, dichas normas sirven de base para atender quejas que pudieran ser presentadas en contra de nuestros miembros practicantes.


Cánones Fundamentales

i. En primer lugar, los practicantes filosóficos se esforzarán por no hacer daño alguno.

ii. Los practicantes filosóficos brindarán sus servicios para beneficio de sus clientes.

iii. Los practicantes filosóficos recomendarán a sus clientes a los servicios de atención alternativos que juzguen apropiados cuando, a su juicio, los problemas que aquejan a dicho cliente no sean de naturaleza filosófica o no se adapten al enfoque filosófico.

iv. Los practicantes filosóficos respetarán la dignidad y autonomía de sus clientes, y protegerán tanto su confidencialidad como su anonimato dentro de los límites que marca la ley.

v. Los practicantes filosóficos dirigirán sus consultas y deliberaciones en forma digna de su reputación e integridad, y se abstendrán de comportamientos, prácticas y conflictos de interés que pudieran arriesgar la buena reputación de su profesión.

vi. Los practicantes filosóficos se esforzarán, tras atender las necesidades de sus clientes, por contribuir al bienestar de la comunidad y sociedad en la que residen.


Normas de Etica

1. Al brindar sus servicios profesionales, el practicante filosófico deberá observar el mayor respeto por el bienestar, la dignidad y la autonomía de su cliente.

2. Los practicantes filosóficos se esforzarán por lograr la máxima participación de sus clientes en exploraciones filosóficas. Tratarán de evitar dictar las respuestas “correctas” a los problemas y cuestiones presentados por sus clientes y, por lo contrario, exhortarán la participación activa de las facultades de reflexión de sus clientes, así como de sus determinaciones racionales. En aquellos casos en los que el cliente busque ayuda con el propósito de resolver un problema específico, tal como un problema ético o algún otro problema práctico, el practicante filosófico podrá sugerir posibles vías de acción a raíz de una exploración filosófica del asunto. Sin embargo, deberá quedar claro para el cliente que la decisión final le corresponde a él o a ella.

3. Los practicantes filosóficos respetarán tanto las “visiones del mundo” como las perspectivas filosóficas alternativas, incluyendo aquellas que se basen en distinciones culturales o de sexo de las que provengan sus clientes.

4. Los practicantes filosóficos no participarán en ningún tipo de actividades de discriminación injusta. Aunque el practicante filosófico no está obligado a aceptar como cliente a cuanta persona que solicite sus servicios, el rehusarse a brindar dichos servicios deberá basarse exclusivamente en la imposibilidad de brindar servicios de beneficio para el cliente o en otras consideraciones directamente relacionadas con la práctica filosófica.

5. Los practicantes filosóficos deberán evitar la creación de relaciones de dependencia en sus clientes y tratarán de instruir a sus clientes en los métodos y teorías filosóficas para que ellos puedan continuar aplicándolas sin la asistencia del filósofo.

6. Los practicantes filosóficos deberán evitar la programación de reuniones de consulta que no sean necesarias. Los servicios del consultor deberán suspenderse cuando, a satisfacción del cliente, los propósitos por los cuales se solicitaron dichos servicios hayan quedado satisfechos o cuando no sea probable seguir obteniendo beneficios de la continuación de las consultas.

7. El practicante filosófico se abstendrá de manipular o coaccionar al cliente, así como de cometer cualquier tipo de fraude o engaño.

8. Los practicantes filosóficos deberán ser escrupulosamente minuciosos acerca de sus calificaciones y títulos. No deberán engañar a sus clientes acerca de los títulos que posean ni presentarse (ya sea implícita o explícitamente) como consultores de salud mental, psicólogos o autoridades en ningún campo dentro del cual no posean las calificaciones pertinentes. Ningún miembro deberá hacerse pasar (ya sea implícita o explícitamente) por practicante filosófico sin haber satisfecho debidamente los requisitos para obtener la certificación tal y como lo contempla la Asociación.

9. Los practicantes filosóficos no emplearán técnicas o métodos que carezcan de relación con el entrenamiento filosófico (por ejemplo, hipnosis u otras intervenciones psiquiátricas o psicológicas) para las cuales no tengan las calificaciones necesarias.

10. Durante la primera reunión, o antes de ella, el practicante filosófico deberá ofrecer al cliente información exacta, honesta y completa acerca de la naturaleza de los servicios que está calificado para brindar. No hará aseveraciones injustificadas acerca de la utilidad o efectividad de dichos servicios.

11. Cuando el problema de un cliente o la razón por la cual desea obtener asesoramiento filosófico no entre dentro del ámbito de competencia del practicante, el asesor brindará al cliente la recomendación pertinente para que éste pueda obtener otro tipo de servicio.

12. Durante todas las etapas del proceso de asesoramiento filosófico el practicante tratará de mantener el consentimiento bien informado que fuera otorgado por el cliente al inicio del tratamiento.

13. El practicante filosófico deberá informar al cliente acerca del costo de sus servicios antes de comenzar a brindarlos.

14. El practicante filosófico deberá salvaguardar el derecho a la privacidad del cliente. Con dicho fin, deberá manejar como información confidencial toda información obtenida del cliente, salvo en dichas ocasiones en las cuales la ley exija su divulgación o cuando ésta se justifique para evitar daños inminentes y substanciales al cliente o a otras personas. En todas estas circunstancias excepcionales la divulgación puede llevarse a cabo, siempre y cuando se divulgue solamente a las autoridades o personas competentes y cuando no se revele más información de la que sea estrictamente necesaria. El practicante filosófico deberá informar al cliente, desde el inicio de sus servicios al cliente, acerca de los límites pertinentes que definen su derecho a la confidencialidad.

15. El practicante filosófico que confidencialmente reciba información que establezca que su cliente padece de una enfermedad contagiosa y mortal estará justificado en divulgar información (necesaria) a una tercera persona que pueda ser identificada si, por su relación con el cliente, está en alto riesgo de contraer dicha enfermedad. Sin embargo, el practicante filosófico deberá primeramente confirmar que ni el cliente ni ninguna otra persona haya divulgado dicha información o tenga la intención de hacerlo en un futuro cercano. Antes de divulgar la información, el practicante deberá informar al cliente que tiene la intención de divulgarla. Al proceder a divulgar dicha información el practicante deberá actuar teniendo en cuenta el bienestar, la integridad, dignidad y autonomía tanto del cliente como de la tercera persona.

16. El practicante filosófico deberá mantener al seguro y manejar con la mayor confidencialidad todos los documentos que sean obtenidos o producidos en el curso del tratamiento. Dichos documentos y sus contenidos no podrán compartirse con otros profesionales si no se cuenta con el consentimiento bien informado del cliente.

17. Para fines de investigación, entrenamiento o publicación, el practicante filosófico podrá usar información obtenida en el curso del asesoramiento a un cliente, siempre y cuando queden borradas o ficcionalizadas todas las referencias que pudieran identificarlo o identificarla. De este modo quedará asegurada la privacidad y confidencialidad del cliente. Antes de iniciar sus servicios, el practicante deberá informar a sus clientes acerca de la posibilidad de que se dé tal uso a la información obtenida.

18. Los practicantes filosóficos deberán evitar intimidad sexual con sus clientes, así como cualquier otro tipo de relación en la que desempeñen papeles dobles, con el fin de evitar comprometer la integridad de su relación profesional.

19. Los practicantes filosóficos no usarán sus afiliaciones con escuelas, universidades u otras instituciones o agencias con el fin de obtener clientes para sus prácticas privadas. Podrán, sin embargo, usar dichas afiliaciones para documentar su formación y/o entrenamiento.

20. Todo practicante filosófico que se entere de quebrantamientos o intenciones de incurrir quebrantamientos contra las Normas de Etica Profesional para la Práctica Filosófica por parte de otro miembro practicante deberá tomar las medidas necesarias para evitar dicha conducta. Por lo general, si dicha conducta puede evitarse o rectificarse llamando la atención del practicante ofensor hacia el posible quebrantamiento de las normas, esta es la acción preferible. Si dicho esfuerzo no tiene éxito o es impracticable, el quebrantamiento de las normas deberá informarse al Comité de Etica de la Asociación.

21. Los practicantes filosóficos deberán ser ejemplo de las cualidades morales que suelen ser asociadas con el carácter filosófico (por ejemplo, tener la mente abierta, ser honesto, racional, consistente, justo e imparcial).

22. Los practicantes filosóficos deberán mantenerse informados acerca de estatutos legales actuales, precedentes legales, asuntos sociales, etcétera, que sean de relevancia para su práctica y que pudieran afectar la calidad de los servicios que brindan. Igualmente, las personas que brindan consultas en algún campo especializado, tal como la ética médica, deberán mantenerse al tanto de las leyes de salud y las políticas que pudieran afectar la calidad de sus servicios.

23. De acuerdo con las Normas de Etica Profesional para la Práctica Filosófica, los practicantes deberán cumplir con las leyes existentes a nivel local, estatal, provincial o federal, en lo que se refiere a la práctica privada de la filosofía. Deberán además abocarse al cambio de aquellas leyes existentes que obstaculicen o eviten dicha práctica de manera ética.

24. Los practicantes filosóficos deberán esforzarse por promover el mutuo entendimiento, la cooperación, y el respeto entre la filosofía y otras profesiones de asistencia, tales como la educación, la salud mental, el trabajo social, la medicina y la psicología.

25. Los practicantes filosóficos deberán contribuir al progreso de la práctica privada de la filosofía por medio de la promoción del entendimiento del público sobre la naturaleza de dicha práctica, así como sobre su valor. Para dicho fin, participarán en actividades de divulgación tales como la investigación, la publicación, conferencias y la práctica ética de su profesión.


 

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